martes, 16 de marzo de 2010

5-2. Conversión del archivo RAW con Adobe Photoshop CS4.

(c) Miguel Angel Muñoz Pellicer / http://www.photomamp.com/

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La conversión del archivo RAW (también conocida como "revelado", por la relación que el "archivo en bruto" mantiene con el negativo de la época analógica), es una de las fases que requieren especial atención para obtener la máxima calidad en nuestros archivos fotográficos. Los archivos RAW están mínimamente procesados; por tanto, trabajar con ellos ofrece un mayor control sobre cómo se acabará de procesar la información para su conversión a un archivo gráfico de mapa de bits (TIFF, PSD, JPEG). Algunos de los valores sobre los que el archivo RAW ofrece una mayor información y flexibilidad para su procesado son:

- Distribución e Interpolación del color tras la “Máscara de Bayer” (“Demosaicing”).
- Balance de color global.
- Profundidad de color.
- Rango dinámico y compensación de la exposición.
- Control de la nitidez.
- Posibilidad de deshacer o modificar los valores aplicados, para una futura conversión.

El proceso de conversión de RAW a TIFF es irreversible. A menos que guardemos una copia del archivo RAW, no podremos volver a los datos originales para realizar una conversión distinta. Una excepción (parcial) a esta limitación, es el uso de los "objetos inteligentes" en CS4. No obstante, con el fin de ofrecer una explicación util para una mayor audiencia (usuarios de otros programas de gestión y/u otras versiones de Photoshop), consideraré el uso de "objetos inteligentes" como una excepción: ya sabemos que existe esa posibilidad; ahora, volvamos a una explicación más generalizable.

Como veíamos al principio de este capítulo, al archivo RAW se le compara habitualmente con el negativo de la época analógica y, de hecho, se le llama “negativo digital” en muchas ocasiones. Esta comparación nos permite hacernos una idea aproximada de qué es el archivo RAW en la práctica: un registro de la imagen sobre el que hemos de trabajar de nuevo para obtener la imagen fotográfica final, al que podremos volver cuando queramos para mejorar nuestra imagen fotográfica y cuya potencial perderemos si borramos el archivo.

Tras la obtención del archivo TIFF (preferentemente a 16 bits), siguen habiendo tareas de procesado propias de los archivos de mapa de bits y, especialmente, de los programas que trabajan con éstos archivos. En los últimos años, el abanico de tareas realizables directamente sobre el archivo RAW se han ido ampliando progresivamente (herramientas para la modificación local de diversos valores, herramientas de clonar para eliminar imperfecciones, reductores de aberraciones, conversión filtrada a blanco y negro, uso de filtros de efectos, etc.). Éstas posibilidades de edición suponen un avance, puesto que la modificaciones permiten ser salvadas directamente con el archivo RAW de forma no destructiva; es decir, pudiendo volver al archivo RAW original en todo momento.

Veamos a continuación la pantalla de trabajo sobre el archivo RAW en Photoshop CS4 (utilizando la versión de “Adobe Camera Raw versión 5.4). Al abrir el archivo, disponemos de varias pestañas desplegables en la zona derecha, donde podremos ir modificando valores de la imagen. Como veíamos anteriormente, estos cambios podrán ser guardados junto al archivo RAW sin sustituir la información original, o bien salvarse en forma de mapa de bits (del que es aconsejable archivar una copia “máster” en formato TIFF o PSD a 16 bits):
 
Ruta de menús: Archivo / Abrir (seleccionando un archivo RAW)

Si disponemos de alguna fotografía realizada para calibrar el balance de blancos de toda una sesión en postproducción, podemos empezar por ella. Tras abrirla, realizaremos el ajuste de la temperatura de color sobre la carta de ajuste (gris medio) y podremos guardar la corrección para aplicarla en cada nueva imagen RAW que abramos, realizada bajo las mismas condiciones de luz.

A continuación podemos ver una imagen realizada para corregir la temperatura de color, abierta con Camera Raw:
 

Con la herramienta “Equilibrio de Blancos” (la que aparece activa en la imagen), pulsaremos sobre el Gris Medio. Tras realizar la corrección, desplegaremos el menú de la barra de Camera Raw (en el panel derecho), seleccionaremos “Guardar Ajuste...” y asignaremos un nombre al perfil de corrección, que quedará guardado como un archivo XMP en la carpeta “Settings” de Adobe.

Cada vez que queramos cargar esta corrección de color (por ejemplo, para cada nueva imagen RAW iluminada con el mismo sistema), sólo necesitaremos volver al menú desplegable de la barra de Camera Raw, seleccionar “Cargar ajuste...” y elegir el archivo XMP que corresponde a la corrección guardada. Éste se aplicará automáticamente al abrirse.

Para guardar cualquier serie de correcciones y poder aplicarlas directamente sobre un nuevo archivo, podemos proceder del mismo modo. Cada archivo XMP que generemos, puede guardar información individual sobre cualquier ajuste realizado con Camera Raw o incluso hacerlo sobre todo un conjunto de valores la vez.

Tras guardar el ajuste de blancos, podemos abrir cualquier imagen RAW de nuestra sesión. La primera selección de parámetros aconsejable es personalizar las “Opciones de Flujo de Trabajo”. Para ello, pulsaremos en la información sobre el archivo situada bajo la imagen y aparecerá el menú que podemos ver a continuación:
 
 
Como podemos ver, el menú “Opciones de Flujo de Trabajo” nos permitirá seleccionar variables esenciales para mantener la máxima calidad de nuestros archivos a lo largo del proceso (y así, optimizar nuestro flujo de trabajo). Estas opciones son:

- Espacio: el perfil de color con el que queremos trabajar y que es aconsejable dejar incrustado en el archivo RAW convertido desde el principio (Es aconsejable trabajar con el perfil de mayor calidad posible durante el proceso y sólo cambiar a uno de menor calidad al final. Encontrarás más información sobre los espacios o perfiles de color en el capítulo 2 de este mismo blog).

- Profundidad: aconsejable 16 bits siempre que sea posible, puesto que ofrecerá mayor información y, por tanto, más flexibilidad para la posterior edición del archivo en mapa de bits. Trabajar en 16 bits ofrece más información de color, y por tanto, más flexibilidad y calidad final, si mantenemos el archivo a 16 bits desde el principio. Si en algún momento guardamos el archivo a 8 bits, convertirlo posteriormente a 16 bits no incrementará su calidad.

- Tamaño: nos permitirá elegir entre la resolución óptica o nativa de nuestro archivo (referida en píxels de largo/ancho y en megapíxels), o bien interpolar a tamaños menores o mayores, según nuestras necesidades para la imagen final.

- Resolución: en píxels por pulgada o píxels por centímetro. 300 ppp es la resolución standard para fotografía editorial, aunque cabe recordar que este valor no afecta al tamaño de la imagen propiamente dicho.

- Enfocar: permite aplicar por defecto un nivel de reenfoque a la imagen. Personalmente, no aconsejo enfocar (lo que realmente significa "reenfocar por software") mientras la imagen no esté acabada y dimensionada a su tamaño final. Los "reenfoques" generan perdida de información (aunque pueda parecer lo contrario) y esa información perdida podría ser de vital importancia para los archivos de alta resolución en alguna fase posterior en la gestión de la imagen (especialmente si necesitamos, o el cliente necesita, redimensionar la imagen para su uso final).
Si por cualquier razón tuviesemos que reenfocar, no es problema si gestionamos nuestro archivo con precaución: reenfocamos y guardamos la nueva imagen enfocada como una copia o versión de la original, sin perder esta última (sin guardar la imagen reenfocada en lugar de la original).

- Abrir en Photoshop como objetos inteligentes: podremos elegir que los archivos RAW abiertos se mantengan como objetos inteligentes tras ser convertidos en mapa de bits.

Tras ajustar los parámetros de Opciones de Flujo de Trabajo, podemos pasar a trabajar sobre las opciones concretas para la conversión del archivo RAW, que encontraremos en el panel derecho de la ventana de Camera Raw y que veremos a continuación.

NOTA: Veremos en este capítulo las alternativas o variables para la conversión del archivo RAW, de forma sintética. Los diversos efectos de cada una de ellas sobre diversos tipos de archivo, las posibilidades para corregir imágenes dificiles, sus límites, su uso combinado, etc. se ven con detenimiento en un curso presencial, pero exceden las posibilidades de extensión de este texto.
 
La primera de las pestañas que encontramos a la derecha, ofrece los Controles Básicos dedicados al ajuste de la exposición, color, contraste y gradación tonal. Estos parámetros permiten controles muy precisos. Obviamente, no siempre es necesario intervenir en cada uno de ellos.
 
 
Como podemos ver en la ilustración, las variables disponibles en este caso son: Equilibrio de Blancos (preasignados), Temperatura de color y Matiz, Exposición, Recuperación, Luz de Relleno, Negros, Brillo, Contraste, Claridad, Intensidad y Saturación.

La segunda de las pestañas que encontramos en el panel derecho, ofrece los controles de Curva de Tonos, que dividen en varios parámetros individuales el habitual control de la gradación tonal y contraste mediante curva. Sus variables son: representación gráfica de la curva, Iluminaciones, Claros, Oscuros y Sombras.
 

La tercera pestaña se denomina Detalle. Permite controlar el nivel de enfoque y ruido, trabajando directamente sobre el archivo RAW. Las variables sobre las que permite trabajar son:
En Enfoque: Cantidad (de enfoque), Radio, Detalle, Máscara.
En Reducción de Ruido: Luminancia y Color.
 
 
La cuarta pestaña HSL / Escala de grises, ofrece un amplio abanico de posibilidades para controlar el Tono, Saturación y Luminancia (HSL), tanto en la versión original de color, como en su conversión a blanco y negro.

Esta pestaña será una de las herramientas de mayor flexibilidad con la que podremos realizar una versión en blanco y negro de nuestro archivo sin pérdida de información (flujo de trabajo no destructivo) y con una amplia gama de posibilidades entre las que elegir.

En muchas ocasiones, la imagen necesitará una amplia postproducción sobre el archivo de mapa de bits, que no puede realizarse sobre el archivo RAW (retoque y suavizado de pieles, por ejemplo). En estos casos, podemos convertir a blanco y negro, desde el archivo de mapa de bits totalmente retocado y postproducido (por ejemplo, un TIFF a 16 bits), con una herramienta similar, en lugar de hacerlo directamente desde el RAW. Photoshop CS4 (y las últimas versiones de otros programas especializados), disponen de una herramienta dedicada a esta función en el trabajo con mapa de bits (lo veremos más adelante, en el capítulo: 9- Alternativas para mejorar la conversión a blanco y negro).
 

La quinta pestaña, Dividir Tonos, permite saturar por separado los tonos en las zonas de luz y sombra. Podremos elegir el tono en cada zona, modificar su saturación y equilibrar el resultado entre ambos.


 
En la sexta pestaña encontramos los controles Correcciones de Lente. Permiten compensar las posibles deficiencias de los objetivos (o incluso simularlos, como posible efecto creativo en la imagen). Estos controles son: correcciones de la Aberración Cromática, Viñeta de lente y Viñeta post recorte.
 
 
La séptima, octava y novena pestañas, permiten el control de ajustes preestablecidos y el flujo de conversión de archivos RAW. El primero de ellos (mostrado en la ilustración) es la Calibración de Cámara. Este control pretende aproximar los valores por defecto del archivo RAW, a los que encontraríamos si estuviésemos convirtiendo con el software especializado del fabricante de nuestra cámara.
 
 
De forma general, siguen habiendo ciertas tareas de tratamiento digital que (por el momento), aún no pueden llevarse a cabo directamente y/o con la misma precisión sobre el archivo RAW (algunas excepciones son la utilización de los “Objetos Inteligentes” en Photoshop CS4, o la tecnología U-Point en Nikon Capture NX / NX2).

Excepto en el caso particular de utilizar los “Objetos Inteligentes” de Photoshop CS4, es aconsejable realizarlas sobre el archivo TIFF / Mapa de Bits de la máxima calidad posible (profundidad de color de 16 bits y perfil de color de máxima calidad incrustado; ambos desde el principio del proceso).

Veremos en los siguientes capítulos las tareas de mayor importancia a realizar sobre el archivo de mapa de bits.


Siguiente capítulo:

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